El espíritu de luchadora que lleva dentro hace de Vicky una fuerza imparable. No se está quieta. No sabe hacerlo. No la educaron para eso. La educaron para defenderse, para avanzar y para conquistar nuevos retos cada día.
Con alma de bailarina, Vicky lleva años compartiendo su alegría y su arte a través de la Danza Inclusiva, poniendo todo su talento al servicio de sus compañeros y del público.
Se declara una persona feliz si su testimonio de vida puede ayudar a otras personas. Porque —como ella misma dice— la vida es muy bonita, tengas una discapacidad o una enfermedad.
La clave para mirar al futuro con optimismo: la actitud.
Una entrevista emocionante y emotiva.
Una historia de vida que merece ser escuchada con atención.


