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Día Mundial de la Justicia Social: sin igualdad real para los colectivos vulnerables no hay democracia

Publicado por Alicia Rivas el

Cada 20 de febrero celebramos el Día Mundial de la Justicia Social. Y no, no es una fecha simbólica, es un claro recordatorio de que no puede existir una sociedad verdaderamente democrática si no se adapta y es justa para todas las personas.

Día Mundial de la Justicia Social: sin igualdad real para los colectivos vulnerables no hay democracia

Una fecha que busca recordarnos que una sociedad más justa no es solo un ideal, sino una necesidad real para garantizar el bienestar, la dignidad y los derechos de todas las personas.

Desigualdad, pobreza, exclusión, discriminación y falta de oportunidades, son palabras que la justicia social pretende hacer desaparecer. Es necesario poner el foco en las personas y colectivos que históricamente han tenido más barreras para ejercer sus derechos en igualdad de condiciones. 

Personas con discapacidad, personas mayores, infancia en riesgo, mujeres en situación de desigualdad, personas migrantes o personas en riesgo de exclusión social, son algunos de los colectivos que se beneficiarían de una sociedad más justa.

Para estos colectivos, la justicia social no es teoría, es accesibilidad real, educación inclusiva, empleo con apoyos, servicios sociales suficientes y participación plena en la comunidad.

¿Se puede relacionar el Día Mundial de la Justicia Social con los derechos de los colectivos vulnerables? No es que solo se puede, es que se debe, porque es imposible hablar de justicia social sin hablar de ellos.

Hablar de justicia social es pasar de las palabras a la acción. Significa que los derechos no dependan del lugar donde naces, no se limiten por una discapacidad, no se queden en un papel y lleguen a la vida cotidiana de las personas.

Por eso, nuestra labor y el trabajo de asociaciones sociales, familiares y comunitarias es justicia social en estado puro porque acompañan, apoyan, reconstruyen, incluyen y no dejan a nadie atrás.

La promoción de la igualdad de oportunidades, el acceso a derechos, el trabajo digno, la reducción de las desigualdades y la protección de quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, son objetivos claros en la lucha por la justicia social.

A estos se suman el trabajo digno, la erradicación de la pobreza, la igualdad de género, la inclusión social y el respeto de los derechos humanos, invitando a reflexionar sobre el impacto social y emocional que tienen las políticas económicas en la vida de las personas.

Pero la justicia social no es responsabilidad exclusiva de las administraciones o de las entidades sociales. Es un compromiso que nos interpela a todos como sociedad.

Se construye en las políticas públicas, pero también en las decisiones diarias, en la eliminación de prejuicios, en la defensa de la igualdad y en la creación de entornos accesibles, inclusivos y respetuosos con la diversidad.

Porque una sociedad justa no se mide por el bienestar de la mayoría, sino por cómo cuida, protege y acompaña a quienes más lo necesitan.

El Día Mundial de la Justicia Social nos invita a mirar más allá de las cifras y los discursos. Nos recuerda que detrás de cada desigualdad hay personas, historias y realidades que requieren respuestas concretas.

Avanzar hacia una sociedad más justa significa garantizar que nadie quede atrás, que todos tengan las mismas oportunidades para desarrollar su proyecto de vida y que los derechos sean reales, efectivos y universales.

La justicia social no es un objetivo lejano. Es una tarea diaria. Y cada paso que damos hacia la inclusión, la igualdad y la dignidad de todas las personas es un paso hacia una sociedad mejor.

Porque la verdadera justicia social comienza cuando el bienestar y los derechos dejan de ser un privilegio y se convierten en una realidad para todos.

Naciones Unidas

Proclamado por la Organización de las Naciones Unidas, el Día Mundial de la Justicia busca promover sociedades más inclusivas, equitativas y basadas en el respeto a los derechos humanos. Esta conmemoración pone el acento en la necesidad de impulsar políticas que reduzcan las desigualdades, fomenten el empleo digno, garanticen la protección social y aseguren la igualdad de oportunidades para todas las personas.

En este sentido, la justicia social está estrechamente vinculada a los grandes retos globales: la lucha contra la pobreza, la reducción de las brechas sociales y económicas, la igualdad entre mujeres y hombres, el acceso universal a la educación, la sanidad y los servicios básicos, así como la inclusión efectiva de los colectivos en situación de mayor vulnerabilidad.

Pero más allá del ámbito internacional, la justicia social se construye desde lo local, en cada comunidad, en cada recurso, en cada iniciativa que trabaja por mejorar la vida de las personas. Es el resultado del compromiso conjunto de instituciones, entidades sociales, profesionales y ciudadanía.

Avanzar hacia una sociedad más justa no es solo una meta global, sino una responsabilidad compartida y un trabajo continuo.

El 20 de febrero no es solo una fecha para conmemorar. Es una oportunidad para reflexionar, reforzar compromisos y recordar que la justicia social se construye cada día, con políticas responsables, con recursos suficientes y, sobre todo, con la convicción de que una sociedad más justa es también una sociedad más fuerte, más cohesionada y más humana.

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